
Linus Torvalds afirmó que Linux no es un proyecto contrario a la inteligencia artificial y que los desarrolladores pueden utilizar estas herramientas. Sus declaraciones surgieron tras un debate en las listas oficiales de desarrollo del kernel, donde señaló que quienes rechacen la IA pueden abandonar el proyecto o crear una bifurcación.
El responsable del mantenimiento de Linux explicó que entiende las críticas hacia la tecnología, pero no permitirá que se cuestione el uso de la IA por parte de otros desarrolladores. Considera que es una herramienta más y que su utilidad ya está demostrada, aunque aún existan dudas sobre su impacto económico.
Linux no es uno de esos proyectos anti-IA, y si alguien tiene problemas con eso, puede optar por el código abierto y crear una bifurcación. O simplemente desentenderse.
Torvalds reconoció que la IA también genera problemas, como una mayor carga para los mantenedores y errores derivados de propuestas poco acertadas. Sin embargo, rechazó la idea de ignorarla y señaló que los fallos de estas herramientas deben compararse con los errores que también cometen los propios desarrolladores.
Esta postura supone un cambio respecto a 2024, cuando describió la IA como una tecnología con mucho marketing y poca realidad, y estimó que tardarían años en conocerse sus aplicaciones reales. Ahora considera que su utilidad se ha hecho evidente antes de lo previsto.
En enero, Torvalds reveló que comenzó a usar IA para escribir código en un proyecto personal, aunque no en Linux. Meses después criticó informes de errores y correcciones generadas con IA que, según explicó, añadían cambios innecesarios al kernel sin solucionar los problemas de fondo.