
Brave está llevando su apuesta por la privacidad más allá del navegador. La compañía acaba de presentar Brave Accounts , un sistema que introduce una forma distinta de gestionar el acceso a sus servicios y que, además, incorpora herramientas para reducir la exposición de la dirección de correo electrónico de los usuarios.
La diferencia más importante está en lo que ocurre con la contraseña. Brave asegura que sus servidores no reciben la credencial durante el proceso de autenticación, una decisión que cambia el modelo habitual en el que un servicio necesita almacenar información derivada de las contraseñas para comprobar la identidad de sus usuarios.
El lanzamiento también incluye cinco alias de correo gratuitos para cada cuenta, con los que la compañía busca que los usuarios puedan registrarse en sitios web sin entregar directamente su dirección personal.
Una cuenta que no necesita conocer tu contraseña
El planteamiento de Brave parte de una idea sencilla: un servidor puede comprobar que conoces una contraseña sin necesidad de recibirla.
Para conseguirlo, Brave Accounts utiliza OPAQUE, un sistema de autenticación basado en contraseñas. El navegador realiza parte del proceso y utiliza datos aleatorios para ocultar la credencial antes de establecer la comunicación con los servidores de Brave.
El servidor interviene en la operación mediante una clave secreta propia, pero no obtiene la contraseña del usuario. El dispositivo, por su parte, tampoco obtiene esa clave.
El resultado permite generar una información derivada de ambos elementos sin revelar ninguno de ellos a la otra parte.
Brave destaca que este diseño evita incluso una situación habitual en otros sistemas: que la contraseña llegue al servidor para ser transformada mediante cifrado o hash. De acuerdo con la compañía, la contraseña permanece en el navegador durante todo el proceso.
Eso también cambia el tipo de información que quedaría expuesta en caso de una eventual filtración de los servidores. Brave sostiene que incluso si alguien consiguiera hacerse con una base de datos completa de contraseñas, las credenciales originales seguirían sin estar disponibles.
El correo electrónico se convierte en una capa intermedia
La segunda pieza importante del lanzamiento está pensada para otro problema de privacidad: la cantidad de sitios que terminan conociendo nuestra dirección de correo.
Brave Accounts permite crear alias de correo electrónico que funcionan como intermediarios. En lugar de proporcionar la dirección personal a una página web, el usuario puede utilizar una dirección alternativa proporcionada por Brave.
Los mensajes que lleguen a ese alias se reenvían posteriormente al correo real.
Esto permite utilizar direcciones diferentes al registrarse en distintos servicios sin tener que exponer directamente la cuenta principal. Los alias pueden utilizarse tanto desde la configuración de Brave Accounts como durante el registro en una página web.
Por ahora, el sistema utiliza direcciones bajo el dominio bravealias.com. La propia compañía reconoce implícitamente uno de los posibles inconvenientes de este enfoque: algunos sitios podrían terminar bloqueando el dominio de los alias. Por esa razón, contar con más dominios podría ser una evolución importante del servicio.
El límite inicial es de cinco alias
Brave no está cobrando por esta función en su lanzamiento. Cada nueva cuenta incluye cinco alias de correo gratuitos.
La compañía ya ha adelantado que habrá una modalidad de pago, aunque todavía no ha explicado cuánto costará ni qué ofrecerá exactamente. Entre las posibilidades que quedan abiertas están unos límites superiores para la creación de alias y otras opciones relacionadas con las direcciones disponibles.
Por ahora, Brave Accounts representa una expansión de la estrategia de privacidad de la compañía en dos frentes diferentes: la autenticación y el correo electrónico. En ambos casos, la intención es reducir la cantidad de información que un servicio necesita conocer directamente sobre el usuario