
Un caso reciente relacionado con el movimiento Defend the Atlanta Forest (DTAF), en Atlanta, mostró cómo una cuenta de Proton Mail terminó vinculada a una persona durante una investigación del FBI. El correo del grupo era público, y las autoridades querían saber quién estaba detrás.
Como Proton opera en Suiza, no puede ignorar la ley local. Para obtener datos, el FBI recurrió a un Tratado de Asistencia Legal Mutua (MLAT) según 404media . A través de este proceso, el gobierno suizo solicitó la información a la empresa y luego la compartió.
Proton dejó claro que no respondió directamente al FBI, sino que cumplió con una orden legal suiza y solo entregó la información mínima disponible.
Esa información no provenía del contenido del correo. El cifrado no se rompió. El punto débil fue que la cuenta se pagó con tarjeta de crédito, lo que permitió rastrear al titular mediante el identificador de pago.
Con esto entendemos que, usar un servicio seguro no garantiza anonimato total. Factores externos, como cómo pagas o qué datos vinculas, pueden exponerte igual.
Por eso, aunque Proton ofrece opciones como criptomonedas o efectivo, la privacidad real depende más del uso que del servicio en sí.







